DDV
V) La caverna de McDougal
Continuaba pensando sobre nuestra mala suerte y decía que esperaba no nos pasara nada dentro de la cueva. Al fin habíamos llegado… según el mapa, pero no estaba la dicha cueva. Desesperados nos separamos para buscarla y poco tiempo después David la encontró tras unas enredaderas.
Gerald dijo: “Bueno… ya llegamos… tendremos que ir agarrados de la mano pues esta cueva es enorme y podríamos perdernos o talvez quedemos como Doug Olsen.” Empezamos a dejar un rastro de bombones en el piso para no perdernos, sabíamos que iban a durar pues traiamos 2 “mega bolsas” de malvaviscos. Vi mi reloj… eran las 3:25 pm
La cueva era espantosa... incluso viéndola desde fuera. Prendimos las linternas y apuntamos para adentro… pero la oscuridad parecía tragarse la luz. Con un gran y prolongado suspiro… nos adentramos a la caverna… Lo primero que notamos era el olor a encerrado y la humedad que nos hacía sudar bastante. Era un tunel pequeño, pero cabíamos perfectamente ahí, todos ibamos cautelosos, de pronto, se escucharon chillidos… Eddy lo primero que dijo era que eran los fantasmas de los bandidos que habían perecido aquí. Esto ya estaba asustando a David. Tras unos 50 metros notamos una pequeña luz, todos ya pensábamos que era alguno de los fantasmas pero sin pensarlo dos veces avanzamos sin detenernos. No era ningún fantasma, para fortuna nuestra, sino que eran dos rayos de luz que se colaban por dos pozos a como 25 metros de nuestras cabezas. Lo que paso ahí era que el túnel se abría, haciendo una enorme galería… pero ENORME, y corría un rio subterráneo. Era hermoso pues se iluminaba esa galería por los minerales que estaban incrustados en la pared; eso fue todo un espectáculo.
Caminamos un poco solo para encontrarnos lo que sería el principio del laberinto había 4 lugares por donde podíamos ir… escogimos el segundo (de izquierda a derecha).
La oscuridad y el silencio nos empezaba a consumir… todo parecía ser interminable. En una vuelta que dimos, notamos que el piso era viscoso… de repente como si nos hubiéramos helado…. Levantamos las linternas… Todo era una nube negra de muchos murciélagos que revoloteaban en ese pasillo, asustados por la luz de las linternas. Nosotros corrimos sin ver a donde íbamos, gritábamos como el alma que se la lleva el diablo.
Entre gritos y murciélagos nos encontramos, pero cuando llegue a perder a los murciélagos… no solo los había perdido a ellos… ¡sino que a mis amigos también!
Tras haber corrido, me detuve para hablar con quien sea… voltee para solo encontrar el oscuro vacío del pasillo, empecé a gritar los nombres de todos… pero era en vano… solo tenía como respuesta un eco que se desvanecía. Empezaba a preocuparme el hecho de que estaba solo… en una cueva que era enorme… que era un laberinto… que tenía poca comida y agua… yo… solo…
Por lo menos tenía la linterna, la brújula y 5 velas y un ovillo que por lo menos tendría 30 metros de cuerda… si algo tenía yo… es que soy precavido. Me levante y me puse a caminar por la cueva… pasillo por pasillo, desviación por desviación, sin toparme con nada… ni con nadie.
Por mi cabeza pasaban imágenes variadas, mi madre… mi amiga que me gustaba… pero ninguna tan importante como la imagen que me aterro… ver mi cadáver como el de Doug Olsen… solo un cuerpo en una cueva… sin que nadie lo hubiese encontrado… solo sería un rumor en Castlerock… Al terminar de imaginarme… no quería terminar como el, asi que decidi caminar pero esta vez en sentido contrario para ver si encontraba algún rastro para seguir… yo iba con una energía que no supe de donde la saque… tal vez el pensar que terminaría así me hizo pensar… que podía encontrar la salida… pero no fue asi.
Tras horas de estar caminando, tras gritar todo lo que pude para ver si alguien respondía, supe que realmente estaba perdido… ya estaba dando todas mis esperanzas al retrete… cuando entre la oscuridad se vio un resplandor, mis ojos brillaron de esperanza y corrí lo más rapido que pude… “¡Amigos, aquí estoy, no me dejen!” gritaba… hasta que ya no sentí el suelo y cai por un pozo… todo fue negro…
“Arruughhrrr” murmure, mientras me sobaba la cabeza… entre la oscuridad mi reloj brillaba… era de los de “nueva generación” pues apenas se inventaban los relojes con esas tiras que brillaban. Eran las 8:57 pm… entre la oscuridad busque mi linterna… no encendía… las baterías se habían agotado y yo no cargaba la linterna de aceite… no tuve de otra… no quería perderme en la oscuridad, asi que busque las velas que traía en la mochila la encendí… no daba mucha luz… solo podía ver 2 metros delante de mi.
Ya hacía mucho que caminaba solo, todas mis esperanzas de vida, se agotaban rápidamente… al igual que las velas, ya solo tenía 1 de repuesto y la que estaba usando. Pronto tendría que adentrarme en la oscuridad… pero para antes de darme cuenta… entraba a una galería… no tan grande como la de la entrada de la caverna, tras empezar a alumbrar un poco… encontré algo que me heló la sangre… ¡era el cadáver de Doug Olsen! Además había un cofre… con dinero… mucho dinero, bolsas tambien con objetos de valor. Observe el cadáver… me daba tristeza, tenía en su cara, una expresión de terror, angustia y tristeza a la vez… esa sería una gran lección que aprendería de la vida y la muerte… El reloj marcaba las 2:41 am, ya pensaba que moriría ahí igual que Doug, pero pensaba en mis amigos… no podía dejarlos en la oscuridad… para esto… ya mi ultima vela estaba por acabarse asi que lo último que pude ver fue, cuando amarré la cuerda a una estalagmita y decidía adentrarme más y más en la cueva a gatas… esperando encontrar a alguien o en el ultimo de los casos… la salida, bueno… al menos hasta que se acabara el cordel.
Seguí mi tarea… el piso era húmedo de vez era rasposo y a veces perdía el piso… se oía como el sonido se distorsionaba al entrar a las galerías, en ellas había caídas muy, pero muy hondas, lo sabía por que aventaba piedras cuesta abajo para saber que tan profundas eran. Caminé buen tiempo… mire mi reloj… eran las 5:11 am, no se si fue por el cansancio o por falta de oxigeno… que caí inconsciente al piso.
Recordaba poco… escuchaba que me hablaban… entre dientes alcanze a decir… “sig…cor…del…” de ahí no recuerdo nada… Desperté y para gran alivio mío, ahí estaban mis amigos, reventé en lagrimas pues pensaba que no los volvería a ver, pero ahí estaban, ¡que felicidad!.
Gerald me dijo que me encontraron tirado por ahí en la caverna, que habia dicho algo de algún cordel y que lo siguieramos y que pues ahí los habíamos encontrado… a Doug… y al tesoro…
Eran las 10:58 am, cuando me reincorporé… todos acordamos dar un minuto de silencio… de pronto se escucho… “oh mierda… supieron de esto…” Al voltear, supimos quienes eran… eran Mike, Paul y Scott. Ellos habían llegado a la caverna rápido pues corría una carretera a como 1 milla del lugar. Mike saco una daga y amenzo con matarnos si no los dejábamos sacar el cuerpo y ser famosos por encontrar el cuerpo… asi que Gerald, agarró una espada que estaba tirada en el suelo y se posesionaba para pelear, David saco su navaja y también se alistó, Eddy sin pensarlo saco la navaja… yo estaba tras de ellos, sin arma ni nada… mareado… casi sin poder levantarme.
La situación estaba tensa… en un descuido de Gerald, Mike pateó la linterna de aceite y esta se apago, se escuchó entre la oscuridad un “clang” de la espada de Gerald… Cuando encendieron la lampara, Scott tenía a David, Paul tenía a Eddy y Mike tenía a Gerald, literalmente entre la espada y la pared…
Mike le dijo a Gerald: “Ahora si… nosotros nos llevaremos el cuerpo”
Gerald respondio valientemente: “Sobre mi cadáver… tendrás que matarme…”
Mike… malévolamente dijo: “Será un placer…”
Pero para ántes de que pudiera hacer algo… encontré la pistola y grite: “¡Nadie se lo llevará!” y amenacé con matar a Mike. Todo estaba paralizado… nadie se movía… hasta el eco parecía haberse callado… Noté que atrás de Mike había una unión entre una estalactita y estalagmita, como una columna… débil… que no c como, pensé que sostenía la galería entera…
Mike se dejo venir hacia mi y en un parpadeo disparé… Mike se tiro al suelo y grito: “Fallaste estupido…”
Yo dije: “No estés tan seguro…”
Como había pensado… esa columna sostenía la columna de pronto, todo se empezó a venir abajo, yo me caí al suelo sin fuerzas. Todos corrían entre la luz tenue de las linternas, yo alcance a ver como Mike era atravesado por una estalactita que cayó como un cuchillo… Los demás se escaparon, a mi me levantaron y todos seguíamos el cordel que había dejado, pues de ahí para atrás estaba el rastro de malvaviscos. Corríamos lo más rapido posible, esquivando estalactitas que caían y se rompían y a la vez tratábamos de no caer y no morir empalados por las estalagmitas.
- “¡No se detengan!
- “¡Esperenme no me dejen atrás!”
- “¡Aaaaaaah!”
- “¡Vamos soldados, tenemos que sobrevivir a esta…!”
- “¡Cuidado!”
Vimos una luz al final de un pasillo, atrás de nosotros todo se venía abajo… Después un rotundo silencio y una espesa nube de polvo que no nos dejaba respirar nos invadió... no podíamos ver nada ni tampoco respirar…esto parecía ser el fin…
Continúa y finaliza con " 3 muertes, ningun funeral y un adios..."
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