Thursday, July 07, 2005

Días de verano, parte IV

DDV
IV) El rio

…No podía dormir, era la 2:17 am y todavía no podía dormir, vagos pensamientos pasaron por mi mente, una de ellas era mi madre… me preguntaba donde estaba… que estaba haciendo… pero se esfumo tal como habia llegado… 3:41am me desperto un grillo que rondaba por ahí, pensé que era demasiada mi fortuna pues ya había podido dormir, no pude hacer más que ver al cielo. Era una noche estrellada, se podía ver la vía lactea, pense en voz alta y dije: “que hermosas estrellas” parecían luciérnagas, tan brillantes… y… ahí llego, como si nada, la imagen de una amiga, a la que quería mucho, no… no la queria… la amaba, no podía estar sin ella, hasta que paso lo de mi madre, por mi culpa la distancie… ella no lo hizo, yo la culpe… como quisiera enmendar las cosas, ya no supe de ella después de 2 días… Lagrimas rodaban por mis mejillas mientras recordaba eso… quiero sentirla de nuevo en mis brazos… mis brazos... brazos… mis... bra… zos… z.Z.z.Z.z

Desperte mucho más temprano que los demás… había neblina… el cuerpo de los lobos yacían ahí tirados… parecía película de terror. Me sente a observarlos, pensaba el por qué la gente tiene que morir. Todo ese tiempo resulto en vano pues siempre llegue a la misma respuesta… el no saber.
Ya se despertaban mis amigos… nadie hablaba, todos estaban acostados viendo el cielo, era la clásica flojera colectiva que nos invadio. 30 minutos después recogimos todo y volvimos a la caminata. Quien pensaría que de noche el bosque parece temible, no pues de día es muy agradable, vimos colibríes, cervatillos y varios conejos, pero en fin ya se acababa el bosque y empezaba otra vez una vereda. Checamos el mapa… ya solo nos faltaba un río y una caminata de por lo menos 2 millas, ¡ya mero llegabamos a la cueva de McDougal! Esto nos hizo caminar más rapido. Como siempre ibamos cantando canciones para que se nos hiciera aún más rapido el camino. No hubo nada interesante hasta que llegamos al fín al rio.
El rio era más hondo, se podia ver… era más furioso, rapido… mucho más agitado que el anterior… ahora si que no queríamos caer en el… quien sabe donde terminaríamos.


Ahí estaba… llegamos al rio… este era un verdadero rápido, solo que estaba hundido, se hacía una pared de 7 metros en cada lado del rio. David, dijo: “hasta aquí llegamos… no hay forma de cruzar” Pero Eddy que era el más aventurero, no tardo en encontrar un árbol caido, por el cual podríamos cruzar. Gerald se aseguro de que no se moviera para no caer… asi que el paso primero. Yo lo seguí con cautela, balanceandome como en una cuerda floja, donde cualquier paso en falso podría ser el ultimo. Llegue sano y salvo, Eddy no tardo en llegar, pero David, como tenía miedo a las alturas, iba gateando. De pronto se empezaba a escuchar como crujía el árbol, nosotros gritamos: “David apurate, ¡vamos! El árbol puede caer en cualquier momen…”
Para antes de terminar la frase el árbol se partio por la mitad, David estaba a punto de morir. No se si fue un impulso o de verdad estaba algo demente, pero cuando vi el árbol partirse me lancé caida abajo, pude atrapar una parte de la pared de piedra y el brazo de david. Sentí como si hubiese despertado de un sueño y ví lo que había hecho, estaba asustado, eddy y gerald nos jalaron para poder salir de esa situación.
Por mi mente pasó un pensamiento “de haber sido meses antes, el miedo me hubiese consumido, no se que hice, ni como lo hice, solo sé que salve una vida, que orgulloso de mi estoy, seguro mi madre quiso que supiera eso… gracias”

Enserio que pensabamos sobre la mala suerte que nos rondaba a todos, ya van dos veces que casi perdemos a alguien del grupo, tenemos que seguir unidos… esto puede salvarnos en alguna situación como esta. Juro que amigos como estos no se consiguen tan fácil. Caminamos algo de la vereda, encontramos una casa vacía, abandonada, decidimos descansar ahí, encontramos un diario ahí dentro. No tenía nombre, pero decía cosas tan hermosas sobre el amor, como también los pensamientos más oscuros de la soledad. Fue algo raro el leer eso, sentía que no debía pero al leerlo, no podía dejar de hacerlo, era interesante ver el punto de vista de otro, sobre la vida y su propia vida. Haré uno de esos así recordare momentos felices de mi vida, al menos cuando este grande me reire de mis aventuras y desventuras…

Continúa… “La caverna de McDougal”

No comments:

free counters